Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0Share on Google+0

Uno no puede conocer Puno realmente si no ha visitado las islas de su lago. Aventúrate a zurcar los límites y navega a través de las míticas aguas, que los habitantes y su cultura ancestral aguardan por visitantes ávidos de turismo vivencial.

La leyenda del lago

El Titicaca posee una tradición milenaria y una historia contada generación tras generación en la que se atribuye su creación al dios Sol, quien al ver el estilo de vida salvaje y bárbaro de los pueblos indígenas envío a sus hijos (las similitudes con las tradiciones occidentales sorprenderían a más de uno), Manco Cápac y Mama Ocllo, formados de la espuma del lago, a llevar orden a la vida del hombre andino.

Ellos salieron desde una de las islas del lago (no por nada se le conoce como la isla del Sol), en busca del lugar para establecer el corazón del imperio incaico (el lugar elegido fue el cerro Huanacaure). Esta es la leyenda con la que se narra los comienzos del vasto imperio incaico.

La isla de Amantaní

Isla que se encuentra entre los territorios del Perú y Bolivia, de forma circular y 3.4 km. de diámetro. Se encuentra al norte de la isla de Taquile, con una población de casi 800 familias indígenas quechuas que conforman 10 comunidades. La principal actividad en la isla es de tipo agrícola, aunque también destacan en el rubro textil, tanto como los tejedores de Taquile por lo étnico y original de sus diseños. A pesar de no contar con hoteles, los habitantes no tienen problemas en compartir sus viviendas con los visitantes, mostrándoles su manera natural de vivir y ver el mundo.

En Amantaní, además, podrás ver atalayas naturales, templos ceremoniales prehispánicos y un cementerio de momias.

Si ya te entró la curiosidad o desperó tu espíritu aventurero, te decimos cómo llegar a la isla: cogiendo una lancha desde el puerto de Puno, temprano muy temprano, entre las 6:30 a.m. y las 7:00 a.m. ya que llegar hasta ella toma unas 3 o 4 horas.

Islas flotantes de los uros

Son un conjunto de islas artificiales hechas con la totora que crece en las inmediaciones del lago, ubicadas al norte de la Bahía de Puno, como a 6 km. del Puerto Lacustre. Sus habitantes son los Uros, comunidad indígena que está considerada como descendiente de los Pukinas (los habitantes más antiguos de toda América, aunque usted… no lo crea).

Cuando visites las islas, desde el primer momento estarás viviendo la experiencia de ser un Uro mas, ya que tendrás que vivir durante unas horas como lo hacen sus habitantes, desconectado de las comodidades del mundo moderno, pero con la tranquilidad que solo la más pura naturaleza puede brindar. En estas islas, al igual que en las de Amantaní, también puedes hospedarte con algún lugareño que brinde ese servicio. Si vas de pasada, date un paseo en las balsas hechas de totora y llévate preciosas artesanías como recuerdo.

La totora forma parte esencial de su vida, pues además de ser empleada en la construcción de las islas, es usada de manera medicinal. Su alimentación principalmente se basa en el consumo del pescado obtenido por medio de la pesca artesanal.

Isla de Taquile

Esta isla merece una mención especial sobre las demás por la característica amabilidad de sus pobladores y sus vestimentas típicas que han mantenido su tradición en el paso de los siglos. Esta vestimenta, en las mujeres, consta de varias faldas de diferente color cubiertas por una falda negra de mayor tamaño. En la cabeza usan un manto, también negro, que sirve para proteger cuello y rostro de los rayos del sol.

En la vestimenta de los hombres también predomina el color negro (pantalón), aunque se usa una camisa blanca que va acompañada de un pequeño y ceñido chaleco. Un detalle interesante es el uso que se hace del chullo (gorra de lana) por parte de los hombres, ya que este puede expresar las diferencias entre hombres casados y solteros (la cola del chullo, incluso, puede indicar cuando un hombre está en búsqueda de pareja… if you know what I mean).

Estas características en la vestimenta son el indicio de una de las principales actividades de los taquileños, la textilería, en la cual destacan a nivel mundial (la UNESCO reconoce al arte textil de Taquile como “obra mestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad”… ¡así de buenos son!).

Las caminatas en Taquile se acompañan de la espectacular vista del paisaje del Titicaca. Sin embargo, pese a todo lo bueno de Taquile, es mejor si llevas tu propia comida, ya que allá podría faltarte el dinero porque te cobran por casi todo.

Ahora que ya conoces un poco más de los encantos del Titicaca, quizá puedas planificar un viaje para Puno en tus próximas vacaciones (o tu siguiente escapada de la vida cotidiana). Puedes ir hasta Puno de diferentes maneras, aunque las distancias siempre serán largas. Si quieres hacer un recorrido inolvidable, te recomendamos ir a Puno en “la ruta del sol”, desde Cusco.