Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0Share on Google+0

Directamente desde la época inca, bañada en oro y a la luz del astro rey, llega la celebración que todo el Cusco y los viajeros (adictos al Cusco y su milenaria cultura) estaban esperando: el ¡legendario/supremo/magnánimo Inti Raymi!

Inti Raymi

Quédate con quien te mire como ellos miran al Inca

¿Inti qué?

¡Raymi, pues sobrino! Ambas palabras están en quechua y significan “Fiesta del Sol” (Inti = sol, Raymi = fiesta). Esta celebración fue una de las más importantes durante la supremacía del imperio inca. Con su realización se buscaba rendir mucho más que un homenaje al sol, considerado como el Dios todopoderoso del imperio (y también como el padre del Inca y los demás miembros de la familia real).

Además de adorar al Inti (sol) y agradecerle por las buenas cosechas de épocas anteriores, se esperaba que los rituales y tributos agradaran al dios, persuadiéndolo de quedarse cerca de la tierra cusqueña y de sus nobles hijos.

*La fecha de la celebración coincide con el inicio del invierno, lo que explica le creencia de tener un sol distante, alejado de sus fieles y reacio a conceder los favores que su luz y calor daba a los hombres y a sus tierras (cuando el sol se va de vacaciones a Hawai).

La versión moderna del Inti Raymi se celebra el 24 de junio (¡ajá! justo cuando comienza el equinoccio de invierno, ¡brrr!) y viene siendo representada, de una manera teatral y festiva, desde 1944, año en que se decidió recuperar esta tradición ancestral de la cultura e identidad cusqueña. Pero la versión orginal, el primerísimo primer Inti Raymi, llegó de la mano sagrada del Inca Pachacútec, uno de los gobernantes incas más destacados the Inca Rockstar de la historia del imperio, hace ya más de 600 años (te extrañamos, Pachacútec).

Fue una verdadera lástima que con la llegada de los españoles y el proceso de evangelización y extirpación de idolatrías (durante la conquista española), esta fiesta pasara al rubro de lo clandestino por ser considerada pagana y ofensiva para la fe católica.

Formalmente, se prohibió a partir de 1572 por el virrey Francisco de Toledo (ironía peruana de la vida que un Toledo, ex presidente del Perú, hiciera la marcha de los 4 suyos, allá por el lejano año 2000), aunque el último Inti Raymi -en el que participó un miembro de la nobleza inca- se llevó a cabo en 1535.

Desde su prohibición los cusqueños buscaron mantener viva la tradición del Inti Raymi, realizándola de manera clandestina y a la sombra. Es grato saber que estos esfuerzos colectivos no fueron en vano, ya que hoy, gracias a ello, podemos festejar junto a los amigos cusqueños de su tradición más representativa.

¿Cómo se vive el Inti Raymi?

Inti Raymi: guerreros

Por la horda! digo, por Atahualpa!

La fiesta de nuestros días es muy diferente al Inti Raymi original. Podríamos decir que la fiesta estaba dividida en etapas con un total de 9 días de duración (realizadas en los lugares más importantes de la ciudad y sus alrededores):

El Inti Raymi en la Plaza de Armas de Cusco: en la época inca esta plaza era conocida como Huacaypata y era el centro sobre el que se concentraba la actividad ceremonial. Generales, miembros de la nobleza, sacerdotes y demás personajes del imperio se reunían disfrazados de animales para dar inicio a los rituales.

El Inti Raymi en el Coricancha (Qorikancha = Cerco de Oro): en este templo consagrado al Dios Sol el Inca y sus sacerdotes le pedían al Inti que los favoreciera con las bondades de su calor y vitalidad. En esta etapa destaca el encendido de un fuego sagrado que era resguardado en el templo por ls acllas (mujeres de gran belleza que servían al Inca).

El Inti Raymi en la Fortaleza de Sacsayhuamán: en esta fortaleza también se realizaban algunas de las actividades en honor al Dios Sol.

*Durante el tiempo que duraba el Inti Raymi se sacrificaban llamas y otros animales para vaticinar el futuro de las cosechas y, de paso, se desataba la algarabía general (¡que viva la juerga!), luego de los desfiles militares de rigor.

Hoy el Inti Raymi es solo una representación de lo que fue tan magnánima fiesta, siguiendo un guion pensado en el disfrute del público cusqueño y turista, pero no por eso menos solemne. Quienes interpretan el Inti Raymi van vestidos de ropajes inca, hablando en quechua y asumiendo cada rol con gran dedicación y mucho respeto.

La ceremonia da inicio en el templo del Coricancha cuando el Inca habla dirigiéndose al dios Sol en una especie de trance. El público se encuentra a la expectativa en los alrededores de la Fortaleza de Sacasayhuamán a donde el Inca ingresa cargado en andas por su séquito, quienes representan a la gente de los 4 suyos (Qollasuyu, Kuntisuyu, Antisuyu y Chinchaysuyu), mientras suenan cornetas y quenas.

Luego del ritual de sacrificio, el Inca termina por llamar nuevamente al Inti, esperando que este derrame su sagrada luz y bendición sobre la “tierra del sol”.

Nos vamos al Inti Raymi!

Rápido chofér! al Inti Raymi!

Para viajar en esta máquina del tiempo ceremonial puedes planificar tu viaje con 1 o 2 semanas de anticipación, teniendo en cuenta que se debe pagar el precio de las entradas, ya que es de capacidad limitada (solo 3859 espectadores, bueno, si los cuentas con las manos son muchos) y es un espectáculo cultural de gran magnitud.

*Las tribunas están distribuidas en la explanada de Sacsayhuamán y los asientos tienen un costo entre los s/.50 y los s/.140, dependiendo de la zona.

*Para ir a Cusco en bus puedes ir reservando los pasajes –porque cerca del 24 de junio suben su precio y se agotan- en este ceremonial y sagrado link <–